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www.bucardo.es busca la verdadera historia del bucardo (Capra pyrenaica pyrenaica, Schinz, 1938), la cabra montés extinguida del Pirineo; desde la emoción de su caza hasta su clonación. Para más información: Kees Woutersen C/Ingeniero Montaner 4-1-C 22004 Huesca (SPAIN) Tel. (0034) 619123999 © Reservado todos los derechos.
Con los machos de Zurich. El "primer" bucardo esta a la izquierda.
El último bucardo, una hembra muerta el 6 de enero del año 2000, guardado en el taller del taxidermista Julián Causapié, Zaragoza (diciembre 2008).
Los craneos de la última bucarda y de la antepenúltima bucarda, guardadas en el Instituto Pirenaico de Ecología (CSIC), Jaca.
La antepenúltima bucarda vivió en el año 1996 durante 9 meses en un cercado en el valle de la Garcipollera, cerca de Jaca. Foto: Miguel Martin Trenor.
Guía de los mamíferos, anfibios y reptiles del Pirineo por Kees Woutersen. Editorial Pirineo 2005. Es una buena introdución al bucardo. Para bajar el texto haz click aquí.
Parque Nacional de Ordesa & Monte Perdido. Atlas de las Aves (2002) por Kees Woutersen y Manolo Grasa. Con un capítulo sobre su medio natural. Pedidos: Logi Organización Editorial.
FIERAS, RAPIÑA Y CAZA. Historia de la fauna de Aragón (2000) por Kees Woutersen. Pedidos: Logi Organización Editorial. The Extinction Website! Todo sobre animales y plantas extinguidas y la clonación. Bucardo.es is looking for the real story about the extinct Pyrenean Ibex (Capra pyrenaica pyrenaica, Schinz, 1938), from the emotion of his hunting until his cloning. Bucardo.es cherche la vraie histoire du éteint bouquetin des Pyrénées (Capra pyrenaica pyrenaica, Schinz, 1938 - bouquetin d'Espagne), de la chasse à son clonage.
Last Pyrenean ibex killed by tree. The Independent The Big Question: Could cloning be the answer to saving endangered species from extinction? The Independent
Feu le bouquetin des Pyrénées. Le Monde 24.10.02
Adieu Pyrenäen-Steinbock. Die Welt 11 januar 2000 Erstes ausgestorbenes Tier geklont. Die Welt 3 februar 2009
Boom
verplettert laatste Spaanse berggeit (Pyrenese steenbok)
La muerte del último bucardo. El País, 17/01/2000. Fracasa la primera clonación de un animal extinto en España. El Mundo, 07 de Julio de 2003. Vías de inextinción. La increíble historia de la ‘resurrección’ del bucardo, un animal desaparecido que revivió unos minutos gracias a la clonación. Público.es,
En el pueblo de Torla utilizaban cuernos de bucardo para llamar en las cacerías (Foto del año 1979 de Javier Lucientes).
Todas las cabras silvestres son muy parecidas. De arriba hasta abajo: la cabra montés (Península Ibérica, Pirineos), el ibex (Alpes) y la cabra de Siberia (Dibujos: J. P. Crampe 1990 y A. Bernard 1977). |
En busca del bucardo
¿Cómo es posible la extinción del bucardo en el avanzado siglo XXI, un animal que nunca ha hecho daño a nadie ? Qué es lo que ha pasado realmente, como ha convivido el ser humano con el bucardo, porqué no le han podido salvar y qué puede ser su clonación, son algunas de las preguntas que necesitan una respuesta. El primer ecoturista y el bucardo ¿Porqué no se ha conservado el bucardo? ¿Cuántos bucardos se pueden clonar? En agosto de 2008, aprovechando unas vacaciones familiares fuimos a la Universidad de Zurich para ver el primer bucardo. El hombre que descubrió el bucardo como un animal diferente y que le dió el nombre oficial Capra pyrenaica pyrenaica en el año 1838. Se llamaba Schinz y trabajaba precisamente en Zurich (Suiza). El conservador de la colección zoológica nos condujo hasta un edificio moderno donde entramos en el subterráneo. Bajamos y pasando tres puertas bien blindadas con llave nos encontramos con miles de esqueletos y animales disecados. “El último que ha preguntado por el Ibex del Pirineo era el señor Engländer. Estuve en el año 1977 porque hacía una revisión para el prestigioso Handbuch der Säugetiere Europas. Mira, esta allí arriba, en esta estantería. El segundo está abajo, vamos a sacarlos” nos decía Dr. C. Claude. Entre cuatro personas sacamos los dos bucardos con mucho cuidado al pasillo. Como son animales naturalizados no llevan huesos. Eran sorprendentemente ligeros. Lo único que pesaba eran los grandes cuernos. “Seguramente nos han enviado la piel y aquí los han montado, era lo habitual en aquellos tiempos. Aquí dentro no hay ningún hueso.” proseguía Dr. Claude. “ Por este, el más pequeño y muy bien conservado se pagó 50 Francos Franceses. El otro, el de los cuernos tan gruesos seguramente llegó unos años más tarde y era un regalo. Ya ves que tiene la piel muy deteriorada y esto no es del paso del tiempo. Llegó en este estado hace 170 años. Aquí todo esta bien guardado y se conserva en un clima seco, sin polillas ni otros parásitos y en la oscuridad. Como ya te escribí se han perdido las etiquetas originales y no se puede saber con toda seguridad pero debe ser este, el bien conservado, el que Schinz describió como primera Capra pyrenaica pyrenaica” . Me quedé contento viendo el primer bucardo, tan bien cuidado y conservado en el país más montañoso de Europa. Una sorpresa era este segundo bucardo macho, en España nadie sabía de su existencia. La base de sus cuernos son extremadamente gruesos, algo que sólo se presenta en la cabra montés del Pirineo. Llegó algo deteriorado a la colección pero en la Universidad de Zurich le dan el mismo valor que al primero. Edward North Buxton establecía por todo el mundo sus campamentos de caza en los lugares más salvajes. Él es la persona que en 1881 pagó las clavijas de Cotatureo que todovía sirven para desplazarse con más facilidad desde el fondo del valle hacia las zonas alta de Ordesa. Buxton nos enseña las dificultades de la caza del bucardo. Afirma que la cabra montés del Pirineo es uno de los animales más escasos y más difíciles de cazar. Le costó viajar hasta Ordesa cuatro veces para abatir a “uno de aquellos espectaculares machos”. Explica que si no fuera por conseguir un trofeo tan raro, no hubiera podido aguantar las dificultades que supone esta caza. “Sentado durante horas interminables en una piedra que cada vez se hace más dura, sin poderme mover ni dormirme, la soledad y la incómoda postura dan paso a alucinaciones. El menor sonido tiene exageradas significaciones, se oyen tiros inexistentes y ladridos que proceden de lugares en los que no hay ningún perro”. La primera vez que Buxton tuvo un bucardo a tiro,le oía avanzar lentamente por una pedrada. Creyó quepor fin había llegado el momento pero la cabra se dio media vuelta y saltó hacia abajo, fuera de su alcance. Estaba convencido de que era “su pieza” pero el cazador más cercano abrió fuego casi al mismo tiempo que él. Aunque cuenta que se sentía muy tranquilo, se le escapó: “¡Este Ibex es mío!”. Pero en esta ocasión la mató el otro cazador. Al final Buxton se preguntaba si le fallaba la suerte o si nunca fue un buen deportista, contando otras desgracias con el bucardo del Pirineo. Cuenta como abandonó indebidamente su puesto para beber en un riachuelo, perdiendo así un buen macho. En otra ocasión le falló un cartucho. Batió su primer gran machogracias a que otro cazador, que lo tenía más cerca, no tenía el rifle al alcance de sus manos. El primer bucardo que cazó Buxton era una hembra y el mismo día se le escapó un gran macho. Lo tenía tan cerca que casi lo podía haber tocado con la mano. Sus compañeros vieron como este ejemplar pasaba entre la vegetación y como él ignoraba su presencia. Durante solo cinco segundos vio como desaparecía entre la maleza. En total cazó una hembra (¿la del grabado de Whymper?), luego un macho y vió como se le escapaban una hembra y otros cuatro machos. El primer ecoturista y el bucardo A principios del siglo XX la actitud de los habitantes del Pirineo hacia el bucardo empezaba a cambiar. Ya no solo se hablaba de su caza y la idea de protegerlo ganaba fuerza. No tengo duda de que el primer ecoturista que llegó a Ordesa con la única razón de observar en libertad al bucardo, ha jugado un papel importante. Seguramente la visita del príncipe ruso M. Teodoro de Tchihatchef ha confirmado el potencial del ecoturismo a los mandatarios locales y regionales. La historia de M. Teodoro de Tchihatchef se hizo famosa entre los cazadores que visitaban Ordesa. Nos lo cuenta en detalle Don Ramón Viu Laplana, propietario de Casa Oliván situado en lo que es ahora la pradera de Ordesa. Allí dormían casi todos los visitantes del valle y había un álbum lleno de emocionantes relatos de estos viajeros extranjeros. M. Teodoro de Tchicatchef llegó en el año 1910 con el único propósito de conocer en vivo el bucardo en Ordesa. Acampó en el valle con una veintena de servidores. Contrató un guía francés y dos guías españoles, vecinos de Torla. De Broto obtuvo un perro de caza, pagando un jornal a su dueño Miguel Orús. Dispuso, que antes de empezar la jornada se untasen las pezuñas del perro con ron, que él mismo suministraba con tal fin. Esto le daba buena suerte. Tras haber transcurrido quince días aún no habían localizado ningún bucardo. Imaginense la desesperación del pobre Tchicatchef después de semejante viaje y tantos días de espera infructuosas. Decidió marcharse. Imaginense ahora la decepción de los que había contratado por perder su jornal. Le convencieron de quedarse para una última intentona, la última batida. Decidieron enseñarle de lejos el ejemplar disecado que tenían en el comedor de Casa Olivan. La mañana siguiente el príncipe Tchicatchef observó con sus prismáticos este magnífico ejemplar a más de mil metros de distancia. Estaba tan entusiasmado que obligó a los guías de llevarle monte arriba, por la Senda de los Cazadores hacia la Faja de Pelay. No le afectaba el argumento de que el animal se habría ido cuando llegase allí. Cuando llegó arriba, claro que el bucardo ya se había ido. Pero el hombre estaba tan contento que decidió prolongar su estancia en el valle de Ordesa con quince días más, pagando a todos que estaban a su servicio. “A mi me ha dolido mucho la muerte del bucardo” cuenta Juan Pintado de Torla. Nada menos que durante 40 años (1960 – 1999) ha estado viendo los bucardos de Ordesa. Los tres guardas del Parque Nacional tenían la obligación de firmar todos los días en un libro en la caseta situado de la pradera de Ordesa. Me enseña algunos de sus notas de campo que escribió allí y que conserva en una libreta propia. Deja claro que para él no era tan difícil ver bucardos: Año 1986, día 11 de febrero – 4 hembras en frente del restaurante. Día 12-13-15 los mismos y por la tarde los mismos en frente de casa Oliván. Día 16 una cabra solo enfrente del restaurante. Día 17– una cabra. Día 18- 3 cabras y un macho. “Los bucardos no tienen miedo ni son huididizos. Cazarlos durante la posguerra era fácil porque no huían. Me contaron de pequeño que habían cazado varios dentro del propio Parque Nacional. Para comer, la gente tenía hambre. Creo que ni siquiera se llevaron los cuernos. Te aseguro que cuando te ven siempre siguen el mismo comportamiento. Vuelven el cuerpo, te enseñan el trasero, dan unos pasos y te miran. Luego desaparecen tranquilamente. La presencia de perros y pastores es la razón por lo que no podían salir a los prados de arriba. Claro que los prados alpinos es su lugar natural pero había mucho vacas y ovejas, guiados por los pastores y sus perros. Los bucardos tienen un temor tremendo a los perros. Casi nunca se han visto bucardos fuera del valle de Ordesa.” Un dato interesante es que nunca se han visto bucardos en los cacerías sarrios. El bucardo se esconde en seguida cuando nota algún ruido fuerte o extraño. Se meta en alguna cueva donde nadie lo puede ver. Esto explica porque el regimiento con perros que puse en marcha Felix Rodrigues en el valle de Ordesa en el año 1977 sólo vi fugazmente uno o dos bucardos. Ficha de uno de los guardas de noviembre de 1941. "Día 22 visto dos bucardos en Faja Pelay".
¿Cuántos bucardos se pueden clonar? Parece que ya vivimos en el futuro. En el año 2003 se comprobó que era posible clonar al último bucardo, aunque sólo vivía unos minutos. ¿Vamos a recuperar el bucardo en toda la cordillera Pirenaica?
Uno, esto es exactamente el número de bucardos que se podría clonar, y de este único ejemplar muchos. La tecnología esta a la vuelta de la esquina. ¿Y si “vuelve” la última bucarda, qué? En el año 1947 el Conde de Yebes, primerísimo figura en mundo de la caza de la posguerra lo tenia claro: hay que reintroducir cabras de otras poblaciones y mezclarlos con los bucardos para renovar la sangre. Desde mediados de los años 1970 el Parc National des Pyrénées, en el lado francés, esta apostando por esta reintroducción. Ahora ya no se puede recuperar una población pura de bucardos porque en todos casos faltará el macho. ¿O en el futuro se podría clonar a base de animales naturalizados, de ADN muerto? No lo sé. Por ahora, para lograr una nueva población de cabras silvestres en el Pirineo el ADN de nuestra última hembra sólo podría ser una aportación dentro de un rebaño de otras cabras monteses. Donde ver bucardosAunque no quedan bucardos vivos, existen lugares donde se les pueden ver. Varios museos de Historia Natural en Europa guardan ejemplares naturalizados y algunos están a la vista. El museo de Toulouse recibe hasta 300.000 visitantes al año y todos pasan por el bucardo en su exposición. En nuestra visita encontramos un bonito macho adulto que luce sus cuernos bien desarrollados en una vitrina entre otros ongulados. “Bouquetín des Pyrénées”, revela la etiqueta, “Macizo del Maladeta, adquirido 1878”. En Austria Museo de Historia Natural de Viena exhibe uno de los machos de Mainz. En Francia son Bordeaux, Paris y Toulouse y el pueblo pirenaico de Luchón aún esta la famosa cabeza con estos cuernos enormes. En España se pueden visitar el Parador en el valle de Pineta, donde guardan con mucho orgullo la cabeza que encontraron en Ordesa en 1958.
El bucardo en la exposición del Museo de Historia Natural de Toulouse (foto KW, 2009). |
Dibujos históricos de bucardo: |
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